El cantautor asturiano disfruta de su retiro tras cuarenta años de trabajo en la siderurgia y saca un nuevo disco
Ignacio PULIDO
«Soy afortunado porque siempre tengo algo que hacer en el campo», asegura el cantautor asturiano, afincado en Avilés, Vicente Díaz quien ahora planifica cómo empleará su tiempo libre. Y es que la jubilación acaba de llamar a su puerta. Díaz, que no se pierde romería, firmó su retiro hace ahora un mes tras cuarenta años de trabajo en la acería de Avilés. Desde entonces el artista no hace más que deleitarse con sus dos pasiones: la música y la «tierrina». Vicente Díaz acaba de sacar a la luz «Montes cantábricos» -su último trabajo- en el que rinde homenaje a la gente de la montaña. Aficiones no le faltan. Amigos tampoco. Y las conversaciones le gustan.
Durante la elaboración de este reportaje, Díaz se encontró con un compañero de la siderúrgica.
-Vicente, ¿ya te has jubilado?- le pregunta. «Sí, por suerte me he jubilado a tiempo. La situación no está muy clara, no se qué puede pasar con los que vienen detrás. Como es lógico la gente está muy preocupada», responde.
Para Vicente la jubilación no ha sido más que el inicio de una nueva etapa y una oportunidad para disfrutar más de los suyos y de sus aficiones. «Tengo una pequeña finca en Naveces a la que acudo con regularidad. Me paso horas segando el césped, podando los árboles y el seto; me encanta. Además ensayo allí», explica este hombre que también ha plantado manzanos en Los Veneros (Soto del Barco), su pueblo natal. «Me apasiona todo lo relacionado con el campo», confirma. Tal vez de ahí, sus letras: «Qué tien esta sidrina qué sabe tan bien, que cuánto más bebo más quiero beber».
Tras muchas horas encerrado en un estudio de grabación, Vicente Díaz acaba de presentar su nuevo trabajo discográfico: «Montes cantábricos». Con éste ya son veintidós los discos que suma el cantautor, que lleva la friolera de veinticinco años animando la folixa de prao sobre los escenarios. «Está compuesto por doce canciones entre las que se encuentran homenajes a la montaña Cantábrica, a la gastronomía asturiana, a Grado, Gijón o Puerto de Vega, entre otros», explica Vicente Díaz, que también ejerció como productor en esta ocasión y que contó con la colaboración de músicos como Israel Sánchez -batería del «Sueño de Morfeo»- o Vicente Prado, «El Pravianu».
Entre sus principales planes a corto plazo destaca promocionar «Montes cantábricos». «Tras presentarlo en la Sociedad de Autores me gustaría ir por varios puntos de la geografía asturiana aunque mi gran ilusión sería darlo a conocer en el teatro Jovellanos de Gijón», afirma Díaz. La temporada estival siempre ha estado repleta de bolos para Vicente Díaz y este verano espera poder seguir dando rienda suelta a su arte, aunque es consciente de que los vientos que soplan no son halagüeños para las comisiones de festejos.
«En verano espero actuar. No obstante, tras tener cotizados cuarenta años más veinticinco como artista me comentaron que después de jubilarme no podría cantar. A partir de ahora, los días que actúe tendré que renunciar a la Seguridad Social. Es un lío», sentencia Vicente Díaz sin perder el humor. «Si veo que merece la pena, seguiré», concluye. Y regala unas estrofas de su último disco. «Canto a Asturias una canción, canto al ritmo del corazón. Canto a Asturias con emoción, que al son de la gaita se escuche mi voz. Canto a Asturias de mi querer, por mi Asturias yo cantaré, siempre dentro te llevaré ¡que viva la tierra que me vio nacer!». Ahí queda dicho.